XIII CONGRESO DE SANTUARIOS DE ESPAÑA

 

XIII Congreso de Santuarios de España en Lucena (Córdoba)
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“La celebración de los sacramentos en los santuarios” fue el tema tratado y contó con la participación de los rectores de los principales santuarios de España y de los Delegados para la Piedad Popular de las distintas diócesis.

De los días 27 y 29 de septiembre y en el marco del Santuario Mariano de Ntra. Sra. de Araceli (Lucena-Córdoba) tuvo lugar en XIII Congreso de Santuarios de España. Cerca de 100 asistentes (Rectores de Santuarios y Delegados para la Piedad Popular) se dieron cita en ese paraje emblemático de las tres culturas donde, la Virgen, se convierte en Patrona del campo andaluz.

La Dimensión Sacramental de la Fe (Dr. Gonzalo Tejerina); La celebración de los Sacramentos hoy, retos pastorales (Mons. Sebastiá Taltavull/Obispo auxiliar de Barcelona); Acogida de los peregrinos en los santuarios (P. Josep-Enric Parellada); La celebración de la Eucaristía en los santuarios (Mons. Demetrio Fernández/Obispo de Córdoba); La celebración del matrimonio en los santuarios ((P. José Cristo Rey); Los santuarios espacios de sanación (D. Rudesindo Delgado) fueron, entre otras, las ponencias que se desarrollaron con la presidencia de Mons. José Villaplana (obispo de Huelva), Don Javier Fresno (Delegado de Religiosidad Popular de Zamora).

En dicho congreso participó el delegado de la Delegación para la Piedad Popular de la Diócesis de Pamplona y Tudela, Don Javier Leoz (Párroco de Peralta) y colaborador de Betania.

sant_copia¿A qué conclusiones se ha llegado en este XIII Congreso de Santuarios de España?
Entre otras que, el Santuario, por sus características, puede convertirse en el “nuevo atrio de los gentiles” tal y como el Papa Benedicto XVI afirmaba en el mensaje a la Curia en las navidades de 2009. Convergen en ese espacio diversas sensibilidades, incluso las desconocedoras de Dios, y por lo tanto hay que apostar fuerte en ese sentido. Un santuario puede despertar el gusto por las cosas de Dios.

¿Qué se destacaría como denominador común de todas las ponencias?
Sobre todo las dificultades que existen en todos los santuarios en el ámbito celebrativo. Se nota la secularización, y esa misma profanidad, pretende que los santuarios se conviertan en simples dispensadores de sacramentos. En ese sentido Don José Villaplana (Obispo de Huelva) estuvo muy acertado cuando manifestó que “no hay que ser pesimistas, hay que abrir puertas, dar posibilidades” o “anunciar el Kerigma sin miedo, con nuevo lenguaje pero sin renunciar a lo esencial”.

¿Cómo se encuentran de “salud espiritual y física” los santuarios de España?
En líneas generales muy bien. Los del sur, por el sello mariano del pueblo andaluz, no cabe duda que cristalizan y renuevan la fe de miles de personas (al Rocío peregrinan dos millones de personas, a Santa María de la Cabeza en Huelva con un millón…) pero también es verdad que hay otras realidades que siguen reflejando el alma viva de nuestra tierra (Montserrat, Javier en Navarra, Loyola, Valencia, Zaragoza y un largo etc) Seguimos siendo y sintiéndonos un pueblo peregrino y respetuoso con nuestras tradiciones heredadas de nuestros antepasados. Ello no quita, obviamente, el que no revisemos ciertos aspectos que han de cuidarse más en la dinámica de los centros de peregrinación: la acogida, el sacramento de la penitencia, la celebración litúrgica del matrimonio o incluso, algo que va asomando en el horizonte como es la unción de enfermos con motivo de distintas peregrinaciones.

¿Por qué preocupa tanto a la Iglesia todo lo relativo a lo que acontece en los santuarios?
Bueno, entre otras cosas, porque de cara a la Nueva Evangelización pueden servir como sugerente plataforma para presentar las verdades de nuestra fe cristiana. Una peregrinación ha de tener como objetivo el descubrir y encontrarse cara a cara con Aquel que nos espera. ¡Cómo no vamos a dar importancia a esas realidades, los santuarios, cuando pueden despertar las almas dormidas o incentivar la fe relajada! Los santuarios pueden ser perfectamente unas “mediaciones” entre Dios y el hombre, entre el vacío y el contenido, entre lo terreno y lo divino. Pero par ello, de ahí la importancia de este congreso, tendremos que explicar lo qué somos y lo qué tenemos: la Gracia, los sacramentos, la Iglesia, la comunidad, la caridad.

Estoy convencido, y más a raíz de este encuentro, que los santuarios son un espacio privilegiado para que Dios actúe. Un rincón para el encuentro con Dios en un mundo secularizado. Me quedo con una frase del Papa Benedicto XVI “Donde está Dios, hay futuro”. Cuidemos todo lo que realizamos y celebramos dentro de nuestros santuarios y cultivaremos la experiencia de Dios en nuestra tierra.

La Iglesia, cuando habla de religiosidad popular ¿puede llegar a entenderse que es una religión a la carta, sin trascendencia alguna o sin compromiso con la Iglesia?

No. Por supuesto que no. Estuvo muy acertado el Sr. Obispo de Córdoba, Monseñor Demetrio Fernández, cuando afirmó que hay que cambiar la expresión “religiosidad popular” por “piedad popular”. Lo segundo hace más referencia al cultivo de la experiencia de Dios, al afán de conversión. Una piedad popular nunca puede desgajarse ni entenderse sin aquello que la ha suscitado: Dios. Algunos cuando hablan de “religiosidad popular” se quedan solamente en algunos aspectos externos e identitarios. La Iglesia va mucho más allá cuando se refiere a la “piedad popular” como una búsqueda del Absoluto, como fuente y cumbre de los Sacramentos de la vida de la Iglesia. En ese sentido, los santuarios, las peregrinaciones o nos introducen el misterio y nos inducen a la devoción  a la adoración, o puede quedarse en eso: en simple religiosidad pero sin trascendencia alguna. Es decir; sin aquello que ha sido su origen y su fin. No olvidemos que la piedad popular no brota del pueblo como tal, es un toque de Dios, que luego el pueblo lo asume como tal y, por supuesto, lo cuida, lo expresa… pero sin tapar el contenido.santuario_lucena_2_copia

¿En qué sentido puede ayudar la “piedad popular” a la Nueva Evangelización?
Primero, con todos los medios y expresiones que tenemos a nuestro alcance, creo que se hace necesario el presentar el Kerigma tal y como es. Sin añadidos y sin miedos. Los que llegan a un santuario, los que  veneran a una imagen determinada, los que llevan sobre sus hombros un grupo escultórico, etc.…han de encontrar en los responsables de las iglesias, de los santuarios o de las hermandades, un claro convencimiento de lo que hacen y se llevan entre manos: los misterios de la salvación que se cumplen en Cristo. Existe un gran reto, por supuesto,, que es el purificar (yo diría más bien centrar) todo este gran abanico de expresiones populares para que no caigan en un continente sin contenido. Ahí entra de lleno la atención personal, el sacramento de la penitencia, la imprescindible presencia de la Palabra de dios (proclamada y explicada), la eucaristía bien celebrada, el compromiso por la caridad con los más pobres, la comunión con la Iglesia, la liturgia cuidada en todas sus dimensiones y también no dejar de lado el propio carisma que ha dado origen a esas realidades culturales o expresiones religiosas. Hay que aprovechar por supuesto todo aquello que llegue al corazón de las personas y que en muchos casos ya forma parte de la identidad, del cuño y seña de nuestro pueblo.

La “piedad popular” es una mediación humana, artística, cultural que la Iglesia hade saber aprovechar al máximo. No olvidemos que es una realidad que abarca a cientos de miles de personas de distintas generaciones.

Hoy, más que nunca, el ser humano busca y no encuentra. Estoy convencido que los santuarios y todo lo que implica la “piedad popular” con espacios, realidades y ocasiones únicas y privilegiadas para la Nueva Evangelización. Para buscar, encontrar y amar a Dios con todo nuestro corazón.

Fuente: Ecclesia Digital
 
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