ROMERÍA DE LA VILAVELLA 2017

080910

Cada romería tiene un interés especial pero cuando veo llegar a los carros y caballos desde La Vilavella, mi cuerpo se estremece al ver el esfuerzo de estos animales, ascendiendo el camino hasta el Santuario.

El recorrido de estos hombres, mujeres y bestias comienza muy temprano en la mañana del sábado, cuando poco a poco inician esta peregrinación, en su diecisieteava edición. Para ello, necesitan de un importantísimo equipo de apoyo durante todo el camino, y todavía más con las altas temperaturas que este año han acompañado la romería. Su primera noche la realizan en Altura, donde descansan para iniciar el tramo que les separa del Santuario de la Cueva Santa a primera hora del domingo.

Sobre las 10:30 h. llegan al paraje de fuente rivas, donde animales y personas realizan un avituallamiento y se refrescan para los últimos tres kilómetros de duro ascenso, en el que tienen que lidiar con coches, motos y ciclistas que cada fin de semana pasan por esta carretera de montaña.

Bajo un sol de justicia, alrededor de 35 grados y pasadas las doce del mediodía realizan su entrada en el Santuario, al llegar a la explanada trasera del Santuario, donde habitualmente descansan a su llegada, hemos sido gratamente sorprendidos ya que un grupo de caballistas llegados desde Alcublas los esperaban a la sombra de los pinos.

Ha sido un regalo para los sentidos de todos los presentes ver tantos hermosos ejemplares de caballos allí reunidos, que hacían una delicia el poder fotografiarlos.

Es el momento de refrescar a los animales y alguno que otro también se ha dado un buen remojo, con el agua fresca del Santuario.

Pero esta peregrinación no termina aquí, han de realizar su camino de vuelta que culmina con su llegada a La Vilavella en la tarde del lunes.

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