ROMERÍA DE JÉRICA 2013

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Era el año 1574 cuando Juan Monserrate Escario enfermo de lepra, junto a su esposa Isabel Martínez, vecinos de Jérica  fueron expulsados  por los Jurados de la población. Por aquel entonces, ya se había oído decir de una cueva, en la que sanaban  los enfermos. Se dirigieron hacia la Cueva Santa  y tras lavar con el agua que brotaba de las piedras de la cueva a su marido durante nueve días, su esposo sano.

Ahora, siglos después de uno de los milagros más celebres atribuidos a la Cueva Santa, cada primer sábado de septiembre, el pueblo de Jérica peregrina al Santuario como aquellos vecinos lo hicieron en el 1574.

Alrededor de cuatro horas de camino, bajo un cielo amenazador de lluvia se atrevieron las distintas peñas de jóvenes, y no tan jóvenes a venir al Santuario caminando, familias enteras, e incluso con sus inseparables amigos caninos, han llegado a esta cueva a rogar, a pedir la intercesión de la Virgen en sus vidas.

D. Ernesto, párroco de Jérica durante ocho años, y a pesar de salir de ella  hace veinticinco, nos recuerda con su presencia, la protección y el milagro, que la Virgen obro en su persona, al  sobrevivir a un grave accidente hace ya veintinueve años y poder así cumplir con su promesa a la Virgen y  acompañar año tras año a D. Tomás, actual rector de Jérica, a la peregrinación a la   Cueva Santa.

El Coro parroquial dirigido por Rafael Martínez, ha amenizado esta celebración, con unos cantos hermosos que engrandecen el amor y la devoción a la Madre. 

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